Bogotá D.C., 5 de octubre de 2017.  Limpiar el 100% de las aguas residuales en Bogotá, se convirtió en el proyecto ambiental más importante y ambicioso de la actual administración y desde la Región Central RAP-E celebramos que ya estén dispuestos todos los recursos económicos, técnicos y humanos para alcanzar esta meta. Con la nueva planta “Canoas” se dará tratamiento al 70% de las aguas residuales que actualmente no son tratadas.

“Estamos haciendo historia. El río Bogotá, que por décadas hemos soñado ver descontaminado, por fin será un afluente limpio. Con la construcción de una nueva planta lograremos tratar el total de las aguas residuales de nuestra ciudad y recuperarlo”, comentó Enrique Peñalosa, Alcalde Mayor de Bogotá.

Se tiene programado que la segunda planta de tratamiento de aguas residuales de la ciudad, “PTAR Canoa” entre en funcionamiento en el 2024, de esta manera comenzará la verdadera descontaminación del río Bogotá. Así mismo, con la implementación de infraestructura de alcantarillado eficiente se garantizará que el agua vertida a este importante afluente sea más amigable con el medio ambiente.

La nueva planta tendrá una capacidad de tratamiento de 16 metros cúbicos de agua residuales por segundo, que la convertirá en la onceava planta más grande del mundo. Con esta, se logrará el saneamiento también de las cuencas Fucha, Tunjuelo, Tintal y Soacha, y con ello se beneficiarán a 7.3 millones de habitantes.

Este proyecto tendrá un costo total de 4.5 billones, la Alcaldía Mayor de Bogotá dispondrá de 2.94 billones de pesos, la Corporación Autónoma Regional (CAR) de 1.5 billones y la Gobernación de Cundinamarca aportará lo restante.

Más que por obligación, este proyecto es el resultado del compromiso que se tiene con la ciudad y las futuras generaciones, “El río Bogotá necesita con urgencia un respiro y este es un proyecto que marcará la historia, pues debemos pensar en nuestras generaciones futuras, en la riqueza natural que les dejaremos”, comentó Diego García, Director Ejecutivo de la RAP-E.

Actualmente, el río Bogotá está altamente contaminado por actividades agrícolas que afectan su ecosistema, el mal uso de residuos sólidos, los vertimientos directos de aguas residuales domésticas y vertimientos clandestinos realizados que provienen de las curtiembres y otras industrias.

 

Maria Teresa Blanco
Periodista
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John H. Barrera
Asesor de comunicaciones
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