• La estrategia fortalece la generación de información hidrometeorológica para la toma de decisiones frente al cambio climático en el corredor de páramos Chingaza- Sumapaz- Guerrero- Guacheneque.
  • El monitoreo, realizado con participación comunitaria, permitirá analizar variables como temperatura, humedad y precipitación desde distintas escalas territoriales.

Bogotá, D. C., 9 de junio de 2026. Como parte de las acciones para fortalecer la adaptación al cambio climático y la seguridad hídrica regional, avanza la implementación de 32 puntos de monitoreo meteorológico en el corredor de páramos Chingaza-Sumapaz-Guerrero-Guacheneque, un ecosistema estratégico para la regulación del agua en Bogotá y los departamentos de la Región Central.

La instalación de estos puntos hace parte de las metas del proyecto ‘Ordenamiento alrededor del agua y adaptación al cambio climático en el paisaje Chingaza-Sumapaz-Guerrero-Guacheneque’, una iniciativa desarrollada en articulación entre el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad, Conservación Internacional Colombia, la RAP-E Región Central y la Gobernación de Cundinamarca.

Esta apuesta busca fortalecer las capacidades territoriales para la gestión del riesgo climático mediante la generación de información confiable, oportuna y territorializada, clave para la planificación ambiental y la toma de decisiones frente a escenarios de variabilidad climática.

“Desde la RAP-E Región Central comprendemos que la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático requieren información confiable, oportuna y territorializada. La instalación de estos 32 puntos de monitoreo fortalece la capacidad territorial para generar datos hidrometeorológicos en distintas escalas, mejorar los procesos de planificación y anticiparnos a escenarios de variabilidad climática que ponen en riesgo la seguridad hídrica de las comunidades. Este esfuerzo, además, reconoce y potencia el papel de las comunidades como actores fundamentales en la gobernanza del agua y en la construcción de resiliencia en los ecosistemas de alta montaña”, afirmó el gerente de la RAP-E Región Central, Luis Fernando Sanabria Martínez.

Los puntos de monitoreo fueron instalados bajo un enfoque participativo que involucra directamente a las comunidades locales a través de una red de observadores comunitarios, quienes tendrán un papel clave en el registro de información para fortalecer las medidas de adaptación climática desde el territorio.

“La implementación de estos puntos está basada en un enfoque participativo que vincula directamente a las comunidades locales, a través de una red de observadores comunitarios. Los 32 puntos instalados permiten capturar información clave en diferentes escalas, desde el nivel predial hasta la microcuenca, facilitando el análisis de variables como precipitación, humedad y temperatura, entre otros”, señaló Patricia Bejarano, directora de Paisajes de Alta Montaña de Conservación Internacional Colombia.

Gracias a esta estrategia será posible recopilar y analizar información sobre variables como precipitación, humedad y temperatura, desde el nivel predial hasta la microcuenca, permitiendo comprender mejor las dinámicas climáticas de los ecosistemas de alta montaña y su incidencia sobre la disponibilidad hídrica.

Para ello, se instalaron instrumentos que cumplen estándares de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), entre ellos termohigrómetros para medir temperatura y humedad del aire, así como pluviómetros para registrar la cantidad de lluvia en los predios vinculados al proceso.

De manera complementaria, se adelantan acciones de fortalecimiento comunitario orientadas al monitoreo de biodiversidad, percepción de bienestar e integración de datos en plataformas digitales colaborativas, promoviendo la apropiación territorial del conocimiento y la gestión participativa del agua.

Con este avance, las entidades aliadas reafirman su compromiso con la protección de los páramos, el ordenamiento alrededor del agua y la adaptación al cambio climático, consolidando herramientas que fortalecen la planificación territorial y la construcción de resiliencia desde y con las comunidades.

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